Folclor

De acuerdo al folclor Egipcio, Tutankamen era un súcubo. O nació de uno. O tenía un fetiche para con estos. Hay escrituras antiguas donde se le relaciona con antiguos ritos de iniciación sexual y, extrañamente, la parafernalia grabada por los historiadores griegos no nos dejará mentir.

Por supuesto que todo esto son habladurías de algunos exploradores que de vez primera llegaron a su tumba y sin embargo, un arqueólogo de apellido Vergara, jura por su vida que los grabados existieron. Su teoría más acertada para aquellos rituales rezaba sobre el empeño del faraón en volverse sempiterno.

En vida no lo lograría, sólo la muerte lo inmortalizó.