Instrucciones

Creí que la charla de ayer resultaría irrelevante. De hecho lo fue y sin embargo, aún guardo la esperanza de darle un poco de sentido.

La variable era clara: o ella o yo. No entiendo la complicación, cariño. Es cosa de decidir el siguiente paso. Es cosa de que apuntes el arma y, sin pensarlo dos veces, tomes tu decisión.

Él, en silencio, levantó el arma. Apuntó. Y tiró del gatillo.

Hice bien en no decir nada, pensó Tania. A este no le gusta que le den instrucciones.

De bebidas suaves

Tania despertó con una brisa tropical en el rostro. Confundida, trató de recordar dónde estaba exactamente.  Se incorporó despacio y sin reconocer uno sólo de los muebles, buscó sus zapatos y caminó hacia la ventana.

Las nubes terracota revelaron la hora y la presencia de su amor platónico en el patio, cortando el cesped, le revelaron el donde: esto es un sueño, pensó. No debí tomar tanto Chianti.