Creí que la charla de ayer resultaría irrelevante. De hecho lo fue y sin embargo, aún guardo la esperanza de darle un poco de sentido.
La variable era clara: o ella o yo. No entiendo la complicación, cariño. Es cosa de decidir el siguiente paso. Es cosa de que apuntes el arma y, sin pensarlo dos veces, tomes tu decisión.
Él, en silencio, levantó el arma. Apuntó. Y tiró del gatillo.
Hice bien en no decir nada, pensó Tania. A este no le gusta que le den instrucciones.