Déficit de atención

El trompudo miró a la pareja de reojo. Dio dos pasos al frente. Dio dos paso atrás. Pareciere que no habían notado su presencia.

Ellos se besaban frente a él, sin importarles su presencia. Caray, pensó. Qué descaro.

Hacía calor. Una gruesa gota de sudor resbalaba por el cachete de Susana. Sacó un pañuelo de la bolsa y se enjugó. El observador seguí inmóvil, esperando que la parejita se desocupara para atenderlo. Intento llamar su atención moviendo la cabeza de un lado a otro. Pero nada pasaba. La parejita se encontraba ensimismada. Charlando de momento, intercambiando besos, el otro.

¿Será esto el sexo? Pensó desesperado el elefante cuando, después de varios minutos de sentirse ignorado, decidió rociarlos con su trompa.

¿A qué vienen al zoo sino es a verme?