Chocolate.

El chocolate desliza lento sobre el cuello de la señorita Ponce. Una hilerita fina sale de la comisura de su boca. No la contiene. Afuera, la nieve se derrite y ella, sola, espera en silencio su llegada.

Se abraza a su suéter morado. Aspira profundo y quisiera que ya fuese mañana.