Yo no puedo decirte con certeza, que salir ahora y recorrer, una vez más, aquellos caminos que hace años nos dejaron varados en las redes del amor, es lo más recomendable.
Nadie quiere, hasta donde mis ojos avisorios proponen, salir con un golpe de menos o echándonos de más. Mas dime tu, vajilla inalcanzable, dónde el deseo deja de confundirse con el sensato recuerdo de tus besos de burbuja y el estruendo sonido de una carcajada silente que, por media década, no ha dejado de balbucear tu nombre en mi oído izquierdo.