La noticia me sorprendió. No la esperaba.
Fallece Carlos Fuentes.
Inmediatamente mi mente se transportó a última muerte lamentable en mi panteón de escritores: Jaime Sabines. Aquella, anticipada por claros problemas de salud; ésta, sorpresiva.
Es agradable cuando las malas noticias lo agarran a uno trabajando porque no reparamos en ellas de manera inmediata. Leí brevemente las notas del Excélsior y seguí la mañana.
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